[AM2]

el cosmonauta

El cosmonauta ha conseguido mantener una colección de plantas en los balcones de un edificio. Cada día pasa una hora regando su invernadero particular. Plantas con flor, arbustos e incluso algún árbol.

Es un poco cómico ver a un señor de escafandra naranja manteniendo vida vegetal, y acaba consiguiendo dar un toque de color verde a esta ciudad cada día más gris, cada día más muda, cada día más muerta.

Enciende la radio. Pavel está callado estos días. Julia está enfadada con él.


el cosmonauta

el cosmonauta a veces se sienta frente a un escritorio

en este mundo que habita hay muchos escritorios abandonados, con hojas en blanco o a medio escribir abandonadas. camas con sueños abandonados a medio soñar. besos a escondidas en los rincones a medio dar y sin dar también.

el cosmonauta sentado coge un lápiz y suele escribir cuentos desde la mitad al final

[nunca se le dieron bien los comienzos]

luego se sienta en una habitación vacía, que parece que hace un momento ocupaba algún niño, y lee los cuentos a nadie

una vez escribió sobre una fotografía de violeta morelli

mariposas entre su pelo rizado


El cosmonauta

      el primer cosmonauta fue Ijon Tichy, y apareció en la estantería de la librería del pueblo de mis padres, donde solía ir a charlar con el librero y de vez en cuando encontraba pequeñas maravillas

___

yo leía el periódico al revés de pequeño, comenzando por detrás y acabándolo por la portada.  luego un día empecé por las necrológicas. y ya siempre lo hice así

___

      después de Tichy supe que quería ser cosmonauta, aunque tuviera 16 años y nada de vocación de probar la gravedad cero.

      busqué todo lo que había editado de Lem en español, lo compré, lo deboré, busqué ediciones antiguas para libros descatalogados, descargué versiones en pdf imposibles de encontrar.

___

siempre por las necrológicas. buscando un nombre.

___

      reí, me emocioné, me frustré como todos los personajes que describía. leí apuntes sobre su biografía. 

___

un día, cuando estaba en italia, me llamó mi amigo Carlos. 

-ha muerto, doro, lo han dicho en la radio.

___

      el primer cosmonauta no fue Tichy, sino Lem. 

___

un día, cuando volví de italia, tuve que volver a empezar a leer el periódico por atrás…


el cosmonauta

hay 54 antenas desde la ventana de mi habitación

empecé a contar desde la izquierda, desde los edificios más altos. luego bajaba a los que hay justo enfrente, las casas abandonadas, allá al fondo las más nuevas, y terminaba en la derecha, con la terraza que aún guarda las banderas del mundial.

54 antenas de televisión, radioaficionados, parabólicas. antenas rotas, medio caídas, inútiles y en funcionamiento.

hay 54 antenas desde la ventana de mi habitación y el cosmonauta no consigue mandar señales a ninguna de ellas


El cosmonauta

    El cosmonauta se levanta tras otra borrachera con una resaca punzante como un cuchillo hincado en el ojo derecho. Desde la órbita derecha hasta el hipocampo, piensa.
   
    Las mujeres imaginarias dolían, piensa, pero las reales hacen daño.
   
    El cosmonauta se levanta tras otra borrachera y se sirve un tazón de cerveza de arroz.
   
    Entonces se abre la puerta y sonríe al saber que ella ha vuelto a fallar…


La amante suicida conoce al Cosmonauta

I

    La amante suicida se sienta altiva, vestida de blanco desconsuelo, al borde del acantilado de la bañera. Después el agua hirviendo cubre sus senos tristes y en un rincón, escalando un taburete inadaptadp, un tocadiscos desgarra la voz tierna de un hombre enamorado que sonrió a mil mujeres y no supo amar a ninguna.

    Mientras, nuestra protagonista cumple su destino con premeditación y alevosía. Continuará cantando unos versos ajenos que no comprende hasta casi quedarse dormida.

    El crujido sacrílego de la puerta no le devolverá suficientemente a una conciencia burlona, capaz de permitirle identificar un señor con escafandra.
   
II

El cosmonauta la encontró desnuda;
goteaba el plasma
desde su antebrazo al son de un reloj de cuco
que se detuvo cincuenta y siete años atrás.

En la gramola Chat Baker cantaba
a algún San Valentín que no le deparaba esperanzas
y él sostenía la cabeza de la mujer
como si fuese cristal de Bohemia.

Irónico, pensó Stanislaw,
que el primer humano al que tocara
tras su periplo en el espacio
agonizara en su pecho al tiempo
que él anclaba su futuro
a esta novia suicida.


El cosmonauta

    Stan se despertó en mitad de la noche convencido de haber matado a su mujer e hija en un acto de pura locura. Se giró desesperado y vio que no había nadie a su lado. Corrió a la habitación donde había una camita vacía.
    
    Llora.